y nieve
alguna vez
en un rincón desconocido de mi piel
nació la sonrisa
que abracé con las manos calientes
y los ojos abiertos de la espera
nació
en el espejo secreto de la sangre
agonizada en el derrumbe
de la hora que transita
los cabellos inanimados de la sombra
y habitó
en el desorden altivo de mis entrañas
la serena velocidad del instante total
en cada gesto demudado
de los ojos abiertos en tu espera
ahora
entre tanto latido fugaz
la guardo en el hondo aliento del silencio
para hundirla en tu rostro
sin piel pero de nieve
cuando
alguna vez
caiga de mis manos calientes
la última lágrima de tu voz
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